El paracaidista
The Parachutiste

El paracaidista (2003)

Como si con una mano borrásemos lo que la otra mano escribe, este trabajo busca disolver algo en el momento mismo de activarlo. El video de El paracaidista registra el acto de escribir con agua. Lo que se escribe –una lenta descripción de obras de arte, escenas de películas y fragmentos de libros referidos a la idea de la transformación o el agotamiento- queda absorbido por el papel, apenas accesible a la mirada. ¿Cómo es la marca de lo que está ahí pero ya no puede leerse? ¿Cómo suenan las letras cuando desaparecen, o cómo desaparecen las letras cuando suenan?

Las paredes blancas de la Galería del Escusado -que ocupaba los 2m2 de los servicios higiénicos de una librería limeña-, fueron cubiertas de escritura hecha con agua. La acción de escribir fue grabada y proyectada en un pequeño televisor dentro de la misma galería. Lo que se escribió quedó invisible sobre las paredes; en el video, el pincel dibuja una a una las letras y sólo es posible reconstruir las palabras con una lectura paciente. El sonido del pincel sobre la pared es agudo como el corte de un cuchillo.

 

The Parachutiste (2003)

As if with one hand we were to erase what the other writes, this work tries to dissolve something at the very moment it is being activated. The video El paracaidista captures the act of writing with water. What gets written -a slow description of artworks, film scenes and book fragments that deal with transformation or exhaustion- is absorbed by the paper, barely visible to the eye. What kind of mark does something leave when it’s there but can no longer be read? What do letters sound like as they disappear? Or how do they disappear as they sound?

The white walls of the Galería del Escusado, which was housed in the two-square-metre toilet of a bookshop in Lima, were covered in water-written text. The act of writing was filmed and then played back on a small television set inside the same gallery. What had been written became invisible on the walls. In the video, you see the brush tracing each letter one by one, and you can only piece the words back together by reading patiently. The sound of the brush against the wall is as sharp as a knife cut.